miércoles, 22 de septiembre de 2010

Eterno Reslplandor

Si pudiéramos hacernos a la idea de que nunca jamás en la vida hemos tocado agua,
y crecidos, con la conciencia (y la inconciencia) colmada de experiencias, alguna vez, casi por casualidad, tuviésemos la oportunidad de sentirla...
¿Nos daríamos cuenta entonces de su temperatura, su consistencia, su densidad o sólo percibimos esas características por comparación de nociones pasadas?
¿Está entonces, el agua fría o caliente de acuerdo a otras aguas mas calientes o mas frías que hemos sentido con anterioridad?
¿O depende en cambio (o a su vez) de la necesidad de sensación que tengamos en ese momento? Siguiendo con el ejemplo, si, por decir algo, tuviésemos frío o calor en las manos.
Expandiendo la idea, ¿medimos también con este paradigma la plenitud de la felicidad? ¿la intensidad del amor? ¿Acaso alguna vez lo sabremos o
estará la comparación de viejas experiencias siempre conspirando insidiosamente contra nuestras sensaciones actuales?

Y acomplejándolo, nuestra manera de verla esta afectada directamente por la necesidad de sentirlas de determinada manera?

¿En realidad, son estas experiencias y las sensaciones que nos traen una ilusión? Una necesidad de sentir. Una noción determinada por una comparación.
No puedo evitar pensar que es esto lo que nos ata a las primeras experiencias de un algo, lo que nos libera de algo que todavía no vivimos.
¿Cómo encontrar ese saludable punto medio entre aprovechar experiencias pasadas y vivir las nuevas como si fuera la primera vez? Un misterio. El apego emocional es un gran conflicto del ser.

Tal vez somos eternos prisioneros de nuestra memoria.


2 comentarios:

  1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar
  2. Genial!, está genial el planteo.
    Yo respondería que es un proceso de retroalimentación infinita en donde cada nuevo caso te da un punto mas para comparar con el anterior. De otra manera, cualquier ser vivo en la tierra, viviría con los conceptos que ha sabido aprender de la primera experiencia, y así éste se privaría de todo aquello que en primera instancia no pudo apreciar, o no llegue a cumplir con lo que la primera experiencia supo hacerle saber que debería ser.
    El problema radica en adjudicarle a esa primera experiencia el carácter de verdad, es ahí cuando metemos la pata y decimos que el agua estaba caliente, cuando en realidad el agua no estaba caliente, mis manos estaban heladas, por lo que la diferencia de temperatura entre ellas me hizo percibir que estaba caliente, respecto de mis manos. Y así me atrevería decir que es con todo, nos abstenemos a la sensación sin tal vez darle tanta importancia al contexto de la situación en que se produjo, y quizás solo ese detalle es lo que no nos deje ver que en realidad, el agua estaba fría y en consecuencia, la próxima vez cuando nos metamos en la bañadera nos agarre hipotermia (algo bastante absurdo por cierto).
    Iba a terminar con el comentario, pero este último ejemplo dejó algo al descubierto, tal vez a esa experiencia a la que le adjudicamos al ser la primera el carácter de verdad, luego en una segunda experiencia, si no era verdadera, lo mas probable es que caiga y le adjudiquemos a otra experiencia el carácter de verdad. Si bien nunca sabremos en realidad si lo que vemos, hacemos, sentimos es siempre verdad, lo creeremos hasta que se demuestre lo contrario, y me parece a mi, que en cierta manera, es lo que importa.
    "El amor es eterno mientras dura." Lo mismo con la verdad. :)
    Por último, ¿como encontrar ese punto medio?
    Yo diría basado en experiencias reales ( como cuando a los 12 o 13 años me animé a comer cebolla después de rechazarla toda mi niñez, o como cuando hace unos meses probé morcilla (no se malentienda) y me encantó, después de que ciertamente en una primera instancia no me haya gustado) es darse cuenta que cada experiencia es una nueva primera experiencia, y que a pesar de tener verdades pasadas, tenemos verdades presentes, si solo nos atuviéramos a sentir las verdades presentes, y luego compararlas con las verdades pasadas, tal vez sería un poco diferente.
    Encontrar ese punto medio es: ¡permitirse vivir de nuevo!, ¿qué sería de nosotros sin eso?

    FIN

    ResponderEliminar